El frío estonio de menos 15 grados casi se siente al ver las fotos del hospital cubierto bajo la nieve contrarrestado por la calidez de la envolvente. No es madera maciza, sino un sistema de laminado de alta presión (HPL) diseñado para ofrecer mayor durabilidad. Llegamos a esta solución tras compaginar el peso que este edificio tendría en el contexto urbano y las prestaciones técnicas de comportamiento y durabilidad del material.
El hospital se emplaza en el límite de la zona patrimonial, dentro del área de protección del centro histórico. Ello conlleva una gran responsabilidad con respecto a la volumetría y a la materialidad: el hospital debe de ser un edificio reconocible por su importancia social pero no por ello distorsionar la continuidad del espacio urbano. Por otro lado y siempre importante para los gestores del hospital: la durabilidad y el mantenimiento. Este sistema de fachada a base de paneles HPL, además de cumplir con las prestaciones térmicas y constructivas, no necesita pintura ni barniz y se limpia simplemente con agua de lluvia o un lavado a presión ocasional.
La fachada pasa a ser un proyecto en sí en el que entran en juego lo original y lo estandarizado, lo manual y lo industrializado, lo cultural y lo funcional. En nuestro haber como arquitectos siempre estará poner en la balanza todos los agentes de cada proyecto, sopesar y encaminar.








