Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo

La gran reforma en un hospital siempre plantea especial complejidad porque además de proyectos son procesos. Y un proceso siempre da más oportunidad a la inspiración, a la sorpresa y a replantear ciertas soluciones que sobre un hospital de nueva planta no surgen. Para ello, hay que sacar a relucir todas las habilidades de la profesión. En la reforma de hospitales las preguntas y las respuestas se dan sobre un organismo vivo y no sobre uno inerte, por lo que la capacidad de tener un mapa aproximado de las distintas derivadas que irá tomando el hospital, entendido este no solo como estructura física sino también como representante del sistema de salud es la clave del éxito: las intervenciones en hospitales han hacerse con una visión integral y amplia en el tiempo. El hospital, como símil de tu epitome, siempre estará vivo.

El Hospital Nacional de Parapléjicos como institución de referencia

El Hospital Nacional de Parapléjicos (HNP) es un centro hospitalario de referencia nacional gestionado por el Servicio de Salud de Castilla La Mancha (SESCAM). Se puso en marcha en el año 1974 impulsado por el ministro de trabajo del momento, Licinio de la Fuente, y el neurocirujano y médico rehabilitador alemán Ludwig Guttman, con el propósito de liderar la asistencia general y holística a los usuarios con lesión de la médula espinal, centrándose en una labor de rehabilitación integral. Su situación a las afueras de la ciudad de Toledo se consideró idónea por su cercanía a Madrid y por la buena infraestructura viaria que facilitaba su comunicación con el resto del país. Con el paso del tiempo, el sistema de salud público español ha pasado de un modelo hipercentralizado en el HPN a uno de red jerarquizada, dejando para este centro los casos más agudos.

El edificio original es un proyecto del arquitecto Germán Álvarez de Sotomayor. Se trataba de un edificio de ladrillo con una superficie de 28.200 m2 repartidos en cuatro plantas y sótano en forma de aspa (edificio principal) y un anexo en forma de T (edificio de terapia, salón de actos y talleres), conectados por una rampa en los niveles 0, +1 y+2. En las plantas de hospitalización se disponían habitaciones de 1, 2 y 3 camas teniendo por entonces un total de 229 camas.

El plan director

En el año 2002 el SESCAM (Servicio de Salud de Castilla-La Mancha) adquirió la administración y gestión del hospital por parte del Gobierno Central. Un año más tarde, el HNP y el SESCAM redactaron el Plan Director. Proyecto de remodelación (PM), un extenso documento en el que se llevaba a cabo un pormenorizado análisis del hospital en el ámbito asistencial así como de los objetivos a alcanzar como centro de referencia nacional:

(…) el NHP es un hospital de rehabilitación para pacientes con lesión de la médula espinal, en el que se presta asistencia a pacientes en situación aguda con posibilidades de rehabilitación, generalmente en régimen de hospitalización. Así mismo, se presta igualmente asistencia a pacientes crónicos para revisión de las complicaciones que eventualmente presenten  o para control de tratamiento preventivo (…)

En el año 2005 fue convocado por el SESCAM el concurso de ideas para la Redacción de Proyecto y Dirección de las obras de Reforma y Ampliación del Hospital Nacional de Parapléjicos, Toledo.

El espíritu crítico debe liderar a la hora de hacer cualquier planteamiento conceptual porque este será la base para definir un modelo de intervención arquitectónica siempre bajo una perspectiva ambiciosa en cuanto a la escala y el tiempo. Echamos de menos en los planteamientos básicos del PD, aspectos que consideramos estructurales como aquellos referidos a la obsolescencia de la estructura funcional global y no sólo a la particular de algunas áreas, la no segregación de circulaciones y la deficiente zonificación de las distintas unidades clínicas. Todo ello atenta contra la capacidad asistencial del hospital. Se trataba de un documento carente de una visión global de gran escala, entendiendo el hospital como un edificio que contiene otros pequeños edificios dentro que actúan alienados de cualquier jerarquía.

Nuestro planteamiento fue diseñar “un nuevo hospital” e incorporar a este las áreas y estructuras que se pudieran considerar válidas del antiguo y no al revés. No solo se trata de cumplir un nuevo programa, añadir nuevas dependencias y de renovar instalaciones, sino que partimos de la idea de que el resultado ha de ser un hospital totalmente distinto aun partiendo de un edificio existente.

Ideas globales y estrategias de integración 

Las dos premisas sobre las que se asienta la propuesta es que el usuario, sea paciente, profesional o familiar, debe sentirse cómodamente identificado con el edificio y que el edificio debe estar soportado sobre una estructura arquitectónica y funcional eficiente.

Gran parte de la complejidad del hospital residía en la ordenación de las circulaciones, debiendo existir el suficiente grado de segregación que permitiera un flujo para pacientes ambulatorios, visitas, circulaciones clínicas y servicios. Este aspecto es muy importante para los hospitales grandes. En este caso, debido a la especificidad del tipo de hospital y las características de las terapias y modelo de convivencia, cobra una relevante importancia. La disciplina que impone un esquema de circulaciones estructurado detona las posibilidades de accesibilidad a las diferentes áreas y la independencia del usuario.

Así entendimos que podría ser compatible generar un nuevo vestíbulo luminoso y bien orientado para albergar una rampa que se convirtiera en el símbolo del nuevo hospital. Esta rampa conectaría todas las actividades, siendo además lugar de encuentro, de ir y venir, de convivencia e incluso de tratamiento.

Fuertemente vinculado a la estructura de las circulaciones está la de la zonificación. La ubicación adecuada de cada área o conjunto de áreas agrupables por algún tipo de característica respecto a las demás según las necesidades de interrelación, es fundamental para el mejor entendimiento del edificio, la lectura global de este y de sus usos y la eficacia en el desarrollo de la actividad hospitalaria.

En esta nueva organización, el núcleo centralizado del anterior hospital pasaba a tener una posición secundaria y función exclusivamente de visitas. Se convertía así un hospital de esquema vertical de circulaciones único por otro con varios y especializados núcleos verticales apoyados en el gran corredor que transcurre desde el anterior entronque hasta el extremo noroeste enganchando los nuevos pabellones. En el edificio principal se acometía una segregación de usos y zonas, básicamente siguiendo el esquema de usos afines por plantas:

Uno de los puntos de partida de la propuesta consistió en cambiar la imagen del hospital para adecuarla a la de un edificio tecnológico de referencia. La misma trascendencia tiene una adecuada organización funcional interna que la imagen final ya que no por ser la arquitectura eminentemente útil tiene que no ser bella. Pensamos en estas dos cuestiones: función y forma, de la misma manera que el arquitecto y teórico norteamericano Louis Sullivan tal cual lo enunció: «La forma sigue a la función», es decir, la forma de un edificio debe estar determinada principalmente por su función. De ahí que la agrupación funcional propuesta haya desembocado en un edificio compacto que se integra volumétricamente con el edificio original.

La estrategia seguida ha hecho que la centralidad de los circuitos preexistente se desplazara a la ampliación propuesta, pasando a ser este nuevo edificio el principal: una construcción nueva, moderna y funcional. El edificio propuesto era sencillamente ordenado, modulado, de formas claras y rotundas y además, incluía al edificio existente en el nuevo orden de manera natural. La ampliación se planteó como una serie de bloques paralelos al ala sureste, del mismo ancho y longitud que las alas preexistentes. Así, se conformaba un alzado sureste compuesto por los finales de los cuatro bloques paralelos, sobre los que sobresalen unas cajas de vidrio, que eran vestíbulos necesarios para el estricto cumplimiento de la normativa contra incendios del momento (CPI-96). Además, se pensó que estos espacios fueran usados por los distintos usuarios del hospital. Estos bloques se apoyaban en un zócalo ligeramente marcado formado por el pasillo de los servicios ambulatorios.

El acceso principal pasaba a realizarse por el sur, aprovechando tanto la mejor orientación del espacio abierto previo, como su cercanía al nuevo aparcamiento. En todas las alas es necesaria la ubicación de núcleos de evacuación adicionales con lo que se vuelve a incidir en la inclusión del edificio antiguo en la nueva actuación.

Relación con el entorno urbano y paisajístico

Por su singularidad asistencial, este hospital precisa especialmente espacios exteriores de convivencia y esparcimiento para usuarios, familiares y profesionales. Su situación privilegiada en el borde del río Tajo le confería grandes posibilidades por lo que uno de los objetivos de la propuesta fue la recuperación de espacios exteriores de ocio y terapia para usuarios en fase de rehabilitación.

Otro de los objetivos fue el de conseguir circulaciones sencillas y claras, con diferenciación suficiente de cada uso a nivel urbano tanto rodadas como peatonales, diferenciando pacientes, visitas, circuito ambulatorio y mercancías y servicios. La accesibilidad fue obviamente una de las fuertes premisas para el desarrollo del proyecto.

La gran apuesta en cuanto a la urbanización fue la potenciación de los espacios verdes libres buscando la mejor orientación sur-sureste, para ello se desarrollaron tres espacios: un eje de paseo, una plaza de acceso y un espacio verde para actividades deportivas.

Fase 2

Muy pronto se evidenció la necesidad de superar el acotado Plan Director. Es ahí cuando nace la Fase 2, que completa el edificio continuando las ideas iniciadas en la Fase 1: terminar el basamento, disponer de nuevas unidades de hospitalización, rematar el volumen de la rampa y se completar todos los volúmenes adosados a ella. Al culminar esta Fase 2 no queda nada del hospital original.

Al completar esta Fase 2 se dispondrían de 10 unidades de hospitalización y 296 camas. La superficie construida correspondería a 54.606 m² (29.626 m² ejecutados en Fase 1 + 24.980 m²). Durante el proceso de proyecto y ejecución de la Fase 1 de ampliación, se estudió minuciosamente el edificio antiguo y se observó que la edificación estaba en un estado bastante deficiente y obsoleto, con dificultad para alojar nuevos equipos, y con sistemas de instalaciones muy costosos de mantener y nocivos para el medio ambiente. La administración lo valoró económicamente y se decidió que era más económico a medio y largo plazo sustituir las antiguas instalaciones que ponerlas al mismo nivel de calidad, seguridad y eficacia que el nuevo edificio. Lamentablemente, la construcción de la Fase 2 quedó suspendida. Sin embargo, la flexibilidad de la propuesta posibilita el funcionamiento eficaz del conjunto.

Espacios terapéuticos

En un edificio cuya actividad gira en torno a pacientes con lesión medular la accesibilidad es un tema prioritario. El cumplimiento estricto de las normas de accesibilidad, no solo es inexcusable, sino que había que ir más allá haciendo que el propio concepto fuera el que articulara el proyecto. De ahí la importancia de que los recorridos fueran amplios, creando flujos diferenciados para evitar los fondos de saco.

El hospital tiene que ser el ámbito del usuario. Las terapias para rehabilitación física, ocupacional y psicológica para la adaptación de los usuarios a la vida cotidiana son actividades prioritarias. Estos usos se ubican en fachada que mira al Río Tajo: gimnasios, piscina, aulas de formación, comedor, biblioteca… Fueron diseñados como elementos singulares, cajas-mirador que avanzan hacia el río, creando espacios agradables interiores y terrazas exteriores que disfrutan del paisaje.

El gimnasio es la estancia de mayor protagonismo en el hospital. Cuenta con 500 m2 y está equipado con la más alta tecnología en materia de rehabilitación que incluye sistemas robóticos lokomat y sala de electroestimulación. Se trata de un espacio amplio y diáfano, bien orientado e iluminado. Ahí los pacientes no solo reciben tratamiento, también llevan a cabo una labor de socialización con otros pacientes y con los profesionales médicos y terapeutas que incide positivamente en su recuperación.

La arquitectura sanitaria debe trascender el cumplimiento normativo para convertirse en una herramienta terapéutica activa. Más allá de los contratiempos en su ejecución material, la integración de la tecnología y los continuos procesos de cambio, el hospital es un ecosistema diseñado no solo para recuperar la movilidad física, sino para redignificar y enriquecer el día a día del paciente.

 

El proyecto para la Reforma y Ampliación del Hospital Nacional de Parapléjicos, Toledo se llevó a cabo conjuntamente en colaboración con Lahoz López Arquitectos, Ramón Lahoz Rodríguez y Natalia López Matesanz.

Fotografia: Miguel de Guzmán + Rocío R. Rivas

Sobre el autor:

Ilda Rodriguez Martinez Arquitecta en Planho. Arquitecta por la ETSA de Sevilla en 2011 y Máster en Ingeniería y Gestión de Infraestructuras Hospitalarias por la Universidad de Málaga en 2017, forma parte de Planho desde 2016 y ha participado en el desarrollo de grandes proyectos hospitalarios, especializándose en la integración de criterios técnicos y de humanización.

Fuentes y lecturas recomendadas:

Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, la sencillez de una arquitectura adaptada. 2013. Promateriales (N.º 66). Proarquitectura.

Hospital Nacional de Parapléjicos. La vida sobre ruedas. 2023. Documentos RNE. https://www.rtve.es/play/audios/documentos-rne/hospital-nacional-paraplejicos-vida-sobre-ruedas-24-11-23/7019329/

Laza Alonso, A.M. (2022). El Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo visto por sus profesionales de los primeros 15 años. Editorial UNO

Plan director. Proyecto de remodelación del HNP. 2003. SESCAM y Hospital Nacional de Parapléjicos.

Reformas en hospitales. Planificación y realidad. 2010. XXVIII Congreso de Ingeniería Hospitalaria.