El Hospital de Santa Ana
Hasta la apertura del Hospital de Santa Ana en 1988, la población de Motril y demás habitantes de la comarca debían trasladarse a Granada capital, a los hospitales Ruiz de Alda o al Clínico San Cecilio. Este traslado se hacía por la antigua carretera N-323, un trayecto que entonces duraba más de una hora y era conocido por su peligrosidad y habitual embotamiento. Esta situación fue lo que propició un nuevo hospital comarcal que diera cobertura a Motril y que abarcara las dos grandes comarcas geográficas: la Costa Tropical y la Alpujarra.
El Hospital Santa Ana fue encargado a María Pérez Sheriff, arquitecta con una trayectoria ligada al INSALUD y vinculada a la OMS y al Consejo Superior de Arquitectos en los grupos de trabajo de arquitectura sanitaria. El hospital fue inaugurado en junio de 1988 y, aunque por entonces aún se hacía latente la herencia del predecesor INP (Instituto Nacional de Previsión) y su política de construcción racionalizada, los primeros esquemas de articulación funcional y composición volumétrica eran evidentes en un intento de acercamiento a la arquitectura de hospitales de Europa. En el caso de Motril, se mantiene el tradicional monobloque que contiene la hospitalización adaptándose a una parcela intrincada con un fuerte desnivel y asumiendo licencias estéticas de carácter regionalista en su fachada, distanciándose de la imagen de largas terrazas de otros proyectos de la autora como el Hospital Costa del Sol en Marbella o el Hospital de Talavera en Toledo.
Dos décadas más tarde, el Hospital de Santa Ana ya presentaba deficiencias asistenciales debido al aumento de la población motivado por el crecimiento económico de la comarca gracias a la agricultura y el turismo. Además, en 2002 hubo que demoler el cuerpo trasero (cuerpo norte) por tener serias patologías constructivas, lo que restó aun más capacidad al hospital y propició la única intervención importante desde su inicio, que fue la construcción y puesta en marcha del conocido como Edificio Este, cuya expansión permitió sacar las consultas externas del edificio principal, ampliar y modernizar los laboratorios y mejorar el área de rehabilitación y fisioterapia. A partir de entonces, al hospital original se le empezó a llamar Edificio Sur.
Una particularidad de este hospital es el desnivel de la parcela, lo que plantea distintos accesos a distintos niveles que no se corresponden entre ambos bloques (Sur y Este). Actualmente, el acceso principal es a través del edificio Sur en la calle Gravina por el nivel -2, mientras que el acceso al edificio Este se produce en el nivel -1 a Consultas Externas por una calle estrecha y secundaria y al nivel +0 por la calle Padre Isla. Salvo este último acceso, los demás presentan un desnivel entre el edificio y el viario público que se salva mediante escaleras y rampas. También, es este acceso el que queda mejor identificado, ya que se encuentra en un entorno libre de edificaciones, con la plaza del aparcamiento público frente a él.
Las deficiencias funcionales arrastradas desde su planteamiento y el mantenido aumento de la población derivaron en que se convocara en 2019 el concurso para el nuevo edificio al norte. El programa funcional proponía que la zona de ampliación debía resolverse en tres niveles: -1 , +0 y +1. induciendo incluso unos usos por planta que, a priori, no parecían los más óptimos desde el punto de vista funcional.
Relación con el resto de dependencias del hospital
Entendimos rápidamente que la propuesta no solo podía centrarse en encajar el programa propuesto en un edificio de apenas 4000 m2 sino en articular una ordenación con la que mejorar la comunicación de los tres bloques hospitalarios y no solo la particular del nuevo edificio norte. El proyecto se fue articulando a la vez en planta y en sección. Fue un planteamiento, que más allá de los aspectos funcionales de sus áreas y de la relación entre estas y el resto del hospital, tenía dos valores centrales: dotar al hospital de un nuevo acceso sencillo y directo en la fachada norte y, por otra parte, crear un nuevo núcleo vertical de visitas ligado al nuevo acceso evitando el conflicto actual de un solo núcleo vertical comparativo para visitas y profesionales.
Propiciar el acceso por el nivel +0 como la entrada principal al hospital tiene un impacto muy positivo en la percepción hacia la ciudad. La fachada norte es la de mayor protagonismo del edificio porque no tiene frente a ella edificaciones que asfixien al acceso. La idea de proponer una gran plaza como espacio previo al acceso marcan la nueva puerta de entrada del hospital y le da una dimensión urbana proporcionada a su escala, sin necesidad de salvar desniveles para entrar al edificio y con acceso directo a las nuevas zonas de la ampliación, al edificio de consulta externa y al nuevo núcleo de visitas de las unidades de hospitalización. Un edificio hiperconectado donde el usuario se orienta con naturalidad.
El fortalecimiento de la relación entre las áreas de Urgencias y Diagnóstico por imagen era primordial respondiendo a una lógica estricta de eficiencia, seguridad del paciente y optimización de recursos. Por ese motivo, propusimos reconfigurar los niveles situando el área de Diagnóstico por imagen al mismo nivel que Urgencias. Su acceso desde las áreas de Consultas Externas (ahora un nivel por encima) debe ser a través del ascensor público. En este nivel -1 se propone la cafetería por su conexión directa al exterior y la docencia.
Esta propuesta conjuga de forma equilibrada la eficiencia del conjunto, donde se imponen los criterios de organización funcional, clasificación de circulaciones y circuitos, potenciando la accesibilidad, con unos ambientes humanizados, sosegados, buscando la armonía entre creatividad, productividad y atención.
Fuentes y lecturas recomendadas:
Hospitales. La arquitectura del Insalud. (2000). Insalud (N.º 1768) ISBN: 84-351-0330-7





